Un profesor es una persona que posee un destello de inmortalidad y debería ser el más envidiado entre los hombres. Su profesión debería ser la más ansiada, la más cuidadosamente preparada y la más universalmente reconocida.
Samuel Gould Comentario. Escrito por: Lcdo.: Figueroa, Rosa Egresada de la Universidad de Oriente Núcleo Sucre. Un verdadero docente debe estar cargado de una gran sensibilidad, su profesión va más allá de un simple encuentro con unos estudiantes para intercambiar conocimientos. Su labor supone, antes que nada, realizar un encuentro consigo mismo en el que es capaz de reflexionar constantemente acerca de sus actitudes, principios, ideologías, estrategias y conocimientos. Además de preocuparse por ser un especialista de una determinada disciplina, hurga en otras ramas del saber, pero sobre todo, asume la práctica de los valores, la moral y la ética como parte de un perfil que debe estar en él y que puede repercutir en la formación de los estudiantes. Un docente percibe la práctica pedagógica como una actividad que se inclina hacia la transformación de los individuos, pero este cambio se produce cuando se convierte en un amigo del estudiante, se interesa por sus logros, alcances y debilidades, rompe cualquier barrera que le impide un acercamiento a él, respeta sus ideas; pero también cuando el profesor es capaz de reconocer sus propios errores y sabe corregir los del estudiante. Un profesor se responsabiliza de manera consciente por los alumnos y favorece verdaderamente la evolución de los mismos, así siembra las semillas que darán los mejores frutos en un futuro inmediato o en un futuro lejano, por tales razones, aunque pase el tiempo y las épocas cambien, el docente siempre será recordado; pero lo más importante es que sus ideas y esfuerzos por la formación se verán reflejados en los individuos. Un docente anhela realizar cada día su función, no la enfoca exclusivamente en un salón de clases, sino que traspasa esos espacios y desea ejecutar la tarea formadora en todo momento y en cualquier lugar cuando se incomoda por algunas situaciones o cuando cree necesario actuar. Por eso, requiere tener conocimiento del contexto social, económico, cultural, político y tecnológico de los individuos, para enfrentar las situaciones de aprendizaje de manera amplia. El Estado debe ser partícipe de la preparación del profesor, considerando que éste formará también a otros. Es decir, la nación debe velar porque éste adquiera las herramientas necesarias para llevar a cabo sus funciones. Cuando el docente asume su profesión como debe ser se gana el reconocimiento de los demás y se toma en cuenta que su tarea requiere el más grande de los esfuerzos, porque muchas veces deja de lado sus propias necesidades para atender a las diversas exigencias de distintos individuos que están bajo su responsabilidad; y no precisamente por razones impuestas sino porque ha entendido su profesión como una tarea humanizadora que le compete. La labor más prodigiosa que puede existir es la de ser docente, ya que se experimenta la maravilla del cambio que para el profesor viene a ser como una especie de milagro. Rosa Figueroa Flores
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